Embarazo, lactancia y ojos: dudas resueltas

Durante el embarazo y la lactancia lo normal es no tener problemas, pero en ocasiones pueden aparecer síntomas oculares que conviene vigilar. Esta época está llena de creencias erróneas, que transmiten miedos y dudas a una madre, que ya tiene muchas preocupaciones en las que pensar. Se verá a continuación qué es relevante y qué no.
Mitos y curiosidades
Hay quien piensa que con cada embarazo la mujer miope va a perder vista y tener que aumentar su graduación. Posiblemente esta creencia tenga su origen en que, dentro del mundo occidental, hasta hace unas décadas, los embarazos se producían en torno a los 20 años. A esta edad es probable que una miopía leve o moderada no hubiera llegado a su tope, por lo que coincidían embarazos con aumento de miopía. Como se verá más adelante, sí que hay cambios, pero pequeños y reversibles.
También existe el mito de que las mujeres miopes no deben dar el pecho1. De los miles de artículos médicos sobre miopía, sólo hay uno sobre su efecto en madres lactantes, de hace más de 50 años2. Por lo tanto, las miopes pueden lactar tranquilas.
No es necesario destetar para renovar las gafas. Pueden producirse cambios en el globo ocular durante el embarazo, pero no por lactancia. Por eso, tras 1´5- 3 meses después del parto, aunque se esté dando el pecho, ya es posible hacer revisión y graduación fiables3.
A modo de curiosidad, aunque la lactancia materna es lo mejor que puede recibir un bebé, ésta no influye en la posterior aparición de miopía4. Tampoco tiene que ver el color definitivo de los ojos de los bebés con el tiempo que se esté dando el pecho: que muchas lactancias terminen entre los 3 y 6 meses, coincidiendo con el establecimiento del color del iris es algo completamente casual5.
Se ha demostrado que la leche materna combate algunos microorganismos. Por ejemplo, inhibe el crecimiento del gonococo, germen de la conjuntivitis del recién nacido6.

Qué es normal y qué se debe vigilar
Cambios fisiológicos
Durante el embarazo hay una disminución en la producción de lágrimas, con mayor tendencia a tener ojo seco e infecciones. También pueden ocurrir sangrados en la conjuntiva7.
La retención de líquidos produce cambios en la córnea, ocasionando peor tolerancia a las lentes de contacto y a veces cambios en la graduación que mejoran semanas tras el parto8.
Atendí a una embaraza que había sido citada en revisión por ver algo borroso por un ojo, con mejoría tras cambiar un poco la graduación. Al mes la borrosidad había aumentado y al valorar a la paciente descubrí una inflamación del nervio óptico. De modo que es mejor vigilar pues no todos los cambios son fisiológicos.
En la segunda mitad del embarazo y hasta 2 meses tras el parto, la presión intraocular desciende, incluso si estaba alta por enfermedad (glaucoma).
En el primer trimestre puede aparecer un pequeño depósito marronáceo en la cara interna de la córnea, llamado huso de Krukemberg, que disminuye al final del embarazo. Este depósito es típico del síndrome de dispersión pigmentaria (desgaste de la parte interna del iris por roce con el cristalino).
Las manchas cutáneas o arañas vasculares que aparecen en el embarazo raramente afectan a la piel periocular.

Cambios patológicos
Eclampsia y pre-eclampsia
La pre-eclampsia aparece en la segunda mitad del embarazo y se asocia a hipertensión arterial, retención de líquidos y alteraciones en la composición de la orina. Si empeora la situación y aparecen convulsiones ya se habla de eclampsia, que es una situación muy grave.
Los posibles síntomas oculares son visión borrosa, fotopsias (luces), escotomas (áreas borrosas) y diplopia (ver doble). Se puede dañar la retina7, el nervio óptico o el cerebro.
Coriorretinopatía serosa central
En esta patología, desencadenada por cambios hormonales, metabólicos y de la circulación, se produce un acúmulo de líquido en la parte central de la retina que ocasiona visión distorsionada, pérdida de agudeza visual y área borrosa. Es mucho más frecuente en embarazadas que en hombres o mujeres no gestantes. La mayor parte de los casos se resuelven solos.
Trastornos vasculares
Pueden ser graves pero afortunadamente son muy raros (coagulación intravascular, émbolos…).

¿Y si ya existía una enfermedad?
Diabetes
El embarazo es el mayor factor de riesgo de progresión de la retinopatía diabética, dependiendo del tiempo de evolución de la enfermedad, su control y la asociación de hipertensión arterial. Por ello se aconseja un examen ocular7 antes o al principio del embarazo y vigilancia hasta un año tras el parto.
Se deben evitar los tratamientos con agentes vasculares durante el primer y segundo trimestre de gestación, para no dañar al futuro bebé9.
Glaucoma
Se recomienda dentro de lo posible, la trabeculoplastia laser como primera opción9, intentando evitar tratamiento tópico y oral.
Como ya se ha dicho, la tensión tiende a bajar, así que se puede valorar bajar las dosis de los tratamientos previos. Dentro de los colirios, se prefieren los betabloqueantes o los inhibidores de la anhidrasa carbónica. Si tras instilar el colirio se cierran los ojos y se aprieta durante unos 3 minutos la zona del lagrimal, la cantidad de fármaco que pasa al resto del cuerpo será mínima.
Otros
Se sabe que las pacientes con queratocono (deformidad de la córnea) presentan cambios refractivos durante el embarazo que con frecuencia se hacen permanentes. También se sabe que las uveitis autoinmunes suelen mejorar en el embarazo, permitiendo un tratamiento más suave9. En caso de reactivación de una toxoplasmosis, hay fármacos aptos y el feto no sufre peligro7.
Aunque hacen falta más estudios, parece que las pacientes intervenidas de cirugía refractiva corneal permanecen con su graduación estable tras el embarazo y la lactancia10. Algunas personas operadas hace años pueden desarrollar nuevamente un defecto refractivo y necesitar gafas otra vez, sin que existan embarazos de por medio.
No hay ninguna enfermedad ocular, incluyendo miopía alta o desprendimiento de retina, que contraindique un parto por vía vaginal7.

Otras dudas
Medicación durante el embarazo y la lactancia
No hay problema en utilizar colirios para la exploración de la consulta de oftalmología de forma puntual7. Las lágrimas artificiales se pueden usar sin ningún tipo de preocupación. Para otros casos es mejor consultar con el especialista.
En la cartilla del embarazo hay un número de teléfono (para pacientes y profesionales) en el que, tras dejar tus dudas con medicaciones o tratamientos varios, te llaman para informarte correctamente, con evidencia científica actualizada. Yo lo utilicé y estoy muy agradecida por el servicio.
Las madres lactantes no tienen problema por usar colirios o pomadas en general. Para estos casos, la página web e-lactancia.org de APILAM es la referencia por excelencia.

Tratamientos físicos y de belleza
La luz pulsada intensa para tratar ojo seco o cuestiones estéticas faciales no está contraindicada en embarazo ni lactancia, pues se trata de una radiación no ionizante. No obstante, hay que recordar que en el embarazo pueden salir más manchas y esto sería un posible factor añadido.
El tinte de cejas o pestañas se puede realizar durante el embarazo11 y la lactancia. Durante esta última, también hay información para poder realizar otros tratamientos en el rostro como: rizado profesional de pestañas, exfoliación química, aplicación de cremas con retinoides, carboxiterapia, inyección de toxina botulínica, ácido hialurónico o vitaminas. En cuanto a tatuaje o micropigmentación de cejas y párpados, se pueden realizar si se siguen las normas básicas de higiene, aunque no se recomienda su eliminación con laser. Se prefieren los filtros físicos de protección solar12.
Que nombre todos estos procedimientos, no quiere decir que los recomiende, sino que en caso de hacerse no afectan al bebé.
La citada web e-lactancia.org también recoge valiosa información sobre estos temas.

Si tienes alguna duda, pregunta a quien se preocupa por la salud de tus ojos: el oftalmólogo.
Referencias
- González C. Comer, amar, mamar. 17 ed. Barcelona: Espasa; 2020. 490p.
- Zingirian M, Noventa E, Monti U. Influenza della gravidanza e dell’allattamento sulla miopia [The effect of pregnancy and breast feeding on myopia]. Boll Ocul. 1969 Apr;48(4):240-67. Italian. PMID: 5406227.
- Padró A. Mucha teta. Madrid: Penguin Random House; 2022. 311p.
- Wu RK, Liang JH, Zhong H, Li J, Pan CW. The Lack of Association of Breastfeeding and Myopia in Children and Adolescents: Finding from a School-Based Study and a Meta-Analysis of the Literature. Breastfeed Med. 2019 Oct;14(8):580-586. doi: 10.1089/bfm.2019.0117. Epub 2019 Jul 3. PMID: 31268364.
- https://blog.lactapp.es/color-de-ojos-de-los-bebes-influye-lactancia/
- Paricio Talayero JM. El libro de la lactancia. Barcelona: Vergara; 2020. 76-7p.
- Mackensen F, Paulus WE, Max R, Ness T. Ocular changes during pregnancy. Dtsch Arztebl Int. 2014 Aug 18;111(33-34):567-75; quiz 576. doi: 10.3238/arztebl.2014.0567. PMID: 25220071; PMCID: PMC4165189
- Mirzajani A, Narooie-Noori F, Amini Vishteh R, Mirsharif SZ, Azampour S, Medhat H, Motahar SS. Changes in Refractive and Optometric Findings During Pregnancy. Med J Islam Repub Iran. 2022 Sep 5;36:102. doi: 10.47176/mjiri.36.102. PMID: 36447546; PMCID: PMC9700401.
- Khong EWC, Chan HHL, Watson SL, Lim LL. Pregnancy and the eye. Curr Opin Ophthalmol. 2021 Nov 1;32(6):527-535. doi: 10.1097/ICU.0000000000000778. PMID: 34605446.
- Zamorano-Martín F, Sánchez-González JM, García-Lorente M, Rachwani-Anil R, Peraza-Nieves J, Rodríguez-Calvo-de-Mora M, Borroni D, Rocha-de-Lossada C. Laser refractive surgery in pregnant or breastfeeding patients. J Cataract Refract Surg. 2021 Aug 1;47(8):1081-1087. doi: 10.1097/j.jcrs.0000000000000606. PMID: 34292893.
- Fournier Fisas S. ¡Voy a ser mamá! ¿Y ahora qué? Barcelona: Cúpula; 2021. 30p.
- Padró A. Mucha teta. Barcelona: Penguin random house; 2022. 303-305p.
Agradecimientos
A mi compañera oftalmóloga Andrea Rouco Fernández, por compartir su presentación sobre oftalmología y embarazo.
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