Ojos en tiempos de mascarillas y coronavirus

Publicado por lucia el

Desde que es obligatorio utilizar la mascarilla durante tanto tiempo, con la crisis del coronavirus, muchas personas se quejan de que se le secan los ojos, se les ponen rojos, les escuecen, les cuesta leer… especialmente si ya tenían algún problema de antes, como ojo seco (de la causa que sea) o pterigión (tela blanquecina que invade la parte anterior del ojo). Desde que empezó la pandemia, no se para de ver en consulta a personas que se quejan por todo esto. Además de la incomodidad que supone, les afecta estéticamente, porque se ven los ojos mal. Y cierto es que poco más que nuestra mirada podemos enseñar… Ya bastante se sufre con que se empañen los cristales de las gafas y se difumine el maquillaje por el vaho.

Siempre se puede poner la excusa de que el maquilla es de «estilo resaca», de moda en 2018. Fuente: página web MUSA Argentina

¿Por qué ocurre esto?

Imaginemos que tendemos ropa recién sacada de la lavadora y hace viento. Comprobaremos que las prendas se secan con más rapidez que si no hiciera aire. Así es que, las personas que tienen la humedad de sus ojos comprometida, cuando hace viento, están expuestas al aire acondicionado, o actualmente sufren el flujo que se escapa de las mascarillas, empeoran. De este modo la consulta se llena de ojos irritados de forma indirecta por las mascarillas.

El flujo de aire seca la ropa y nuestros ojos. Fuente: Ben_Kerckx en Pixabay

¿Se puede remediar de alguna forma?

Se pueden intentar varias cosas, partiendo de una mascarilla de nuestra talla que sea apropiada para nuestra cara. Además, no sólo mejoraremos la irritación ocular, pues también se reducirá el empañamiento de las gafas y el maquillaje aguantará mejor en su sitio, sin necesidad de usar uno resistente al agua.

  1. Ajustar bien la tira metálica. Es fundamental, ya que al adecuarla a la forma de la nariz, no sólo resulta más cómoda, sino que se disminuye el flujo de aire que se escapa hacia arriba. Si las mascarillas no tienen esto, es mejor cambiarlas por unas que sí, o colocárselas. Hay tiras de aluminio que se pueden comprar, y, en caso de necesidad, hasta un alambre puede servir.
  2. Tapar los huecos. Si lo primero no es suficiente, la forma de aproximar la mascarilla al perfil de nuestra cara, es colocar alguna tira de espuma o material similar, que selle los huecos que se producen a cada lado de la nariz. Algunas mascarillas quirúrgicas ya disponen de esto (las suelen utilizar cirujanos con gafas para evitar el empañamiento de éstas). Pero a la inmensa mayoría habrá que colocarles una tira de espuma por dentro, que también hay a la venta.
  3. Pegar con esparadrapo. Esta opción sella eficazmente, pero puede provocar irritación en la piel e incluso tirar hacia abajo del párpado inferior, si no se coloca bien o en personas con los párpados flácidos. Así que es mejor usar un producto hipoalergénico, si tenemos la piel delicada, y colocarlo con cuidado y sin traccionar de los párpados.

Es muy importante que la mascarilla no nos resulte incómoda, ya que así evitaremos toquetearla continuamente y que el coronavirus pase de nuestras manos a nuestros ojos1.

Y no sólo pasa con estas mascarillas…

Esto lo saben muy bien las personas que tienen que dormir con una CPAP, que es un aparato que se usa para conseguir una presión positiva continua de aire en las vías respiratorias. Aunque se intenta sellar lo posible, para que no haya fugas de aire, no siempre se consigue. Y este hecho, unido a que los párpados de estas personas suelen ser más flácidos, acaba ocasionando conjuntivitis por irritación, con enrojecimiento ocular e hinchazón palpebral. En casos graves, se pueden producir heridas en la parte más anterior de los ojos y alteraciones celulares2.

Actualmente hay una opción si no se consigue sellar bien la fuga de aire, y es utilizar otro modelo de mascarilla, que mete el flujo directamente por las narinas. En algunas personas puede resultar más cómodo.

En casos raros, el aire de la CPAP puede incidir en los ojos a través del conducto nasolagrimal, que comunica la nariz con el ojo3.

Modelo de mascarilla nasal para CPAP. Fuente: Amazon

Y si la situación no mejora…

Ocasionalmente no se pueden aplicar estas medidas o ya hay un daño ocular. En estos casos lo mejor es acudir al oftalmólogo. Acudiendo a la consulta se puede apreciar si la superficie de los ojos está inflamada o si hay pequeñas heridas fruto de la sequedad. Incluso se puede valorar la estabilidad de nuestros párpados por si han quedado mal posicionados. También se puede verificar si hay factores que empeoran la situación, como una blefaritis (disfunción de unas glándulas de los párpados) o un síndrome de fatiga visual por abuso de pantallas de visualización de datos (ordenador, tableta o móvil), por poner unos ejemplos frecuentes. Además aumentan las probabilidades de tener infecciones en los ojos. Según cada caso, se podrá recomendar un tratamiento u otro (como lágrimas artificiales, ejercicios de parpadeo…)1, para hacer más llevadera esta situación y seguir teniendo unos ojos sanos y una mirada bonita.

Si tienes alguna duda, pregunta a quien se preocupa por la salud de tus ojos: el oftalmólogo.

Referencias

  1. Moshirfar M, West WB, Marx DP. Face mask-associated ocular irritation and dryness. Ophthalmol Ther.2020;9:397–400
  2. Hayirci E, Yagci A, Palamar M, Basoglu OK, Veral A. The effect of continuous positive airway pressure treatment for obstructive sleep apnea syndrome on the ocular surface. Cornea. 2012;31(6):604-8
  3. Singh NP, Walker RJ, Cowan F, Davidson AC, Roberts DN. Retrograde air escape via the nasolacrimal system: a previously unrecognized complication of continuous positive airway pressure in the management of obstructive sleep apnea. Ann Otol Rhinol Laryngol. 2014;123(5):321-4

2 comentarios

Danisa Wanderlust · 22 de diciembre de 2020 a las 22:04

Muy útil el artículo, ¡muchas gracias! Miraré lo de las esponjas ya que el alambre no es suficiente.
Una duda, ¿qué es un CPAP exactamente? ¿La versión moderna de los tubos que se ponían enganchados en las orejas?

    Lucía · 23 de diciembre de 2020 a las 17:55

    Hola Danisa.
    Ajustar el alambre ayuda pero efectivamente no suele ser suficiente, así que a menudo hay que hacer algo más. Las personas con narices grandes lo tienen más complicado. Lo más eficaz es la opción del esparadrapo, pero hay que colocarlo con cuidado, para evitar traccionar la piel o que alguna esquina quede demasiado cerca de los ojos.
    Los tubos que se enganchan en las orejas, llamados gafas nasales, se usan para administrar oxígeno, habitualmente flujos bajos, y mejorar el nivel de oxígeno que llega a los pulmones. El aparato de CPAP introduce un flujo de aire con una determinada presión continua y casi sin fugas, para que la vía aérea no se colapse. Las personas con sobrepeso o problemas neurológicos, pueden sufrir un cierre de la vía aérea durante el sueño, lo que provoca que no llegue aire y por lo tanto oxígeno a los pulmones. Se trata de personas que roncan y se quedan unos segundos sin respirar. El aparato evita la interrupción del flujo al estar insuflando aire con una presión adecuada. Hay otros aparatos similares como BiPAP o APAP.
    Un saludo.

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