Cómo instilar correctamente los colirios
A veces para tener unos ojos sanos y bonitos es necesario instilar alguna gota. Por eso, a continuación, se explican aspectos que pueden resultar de utilidad.
¿Qué es un colirio?
Un colirio es un líquido formulado para la aplicación en los ojos, que puede constar de medicamentos y otros ingredientes humectantes. Cuando se escuche hablar en redes sociales sobre echarse un colirio, sin especificar más, se entiende que se refiere a una lágrima artificial.
Acudir al médico y decir que se echa un colirio, es como decir que se toma una pastilla. A saber qué contiene…
Aplicar colirios es algo que se lleva haciendo desde hace mucho tiempo. De hecho, el primer libro donde se habla de la oftalmología y los colirios que se usaban, podría tener hasta tres milenios de antigüedad. Aunque al principio se usaba esta denominación para cualquier medicamento de aplicación sobre los ojos, como emplastos o pomadas, poco a poco se fue refinando el concepto. No es hasta después de la Segunda Guerra Mundial que aparecen los colirios como los conocemos hoy en día, estériles y con una fórmula precisa1.

No es necesario guardarlos en la nevera, salvo que se indique de forma específica, como en fórmulas magistrales de farmacia o medicamentos especiales. No obstante, si se desea, pueden estar en frío y así al aplicarlos darán sensación de frescor, que puede resultar reconfortante.
Tipos de botes
Monodosis
Son las ampollas plásticas que contienen un volumen pequeño de producto. Por lo general da para unas 8 gotas aproximadamente, por lo que instilar una vez y tirarlo supone desperdiciar producto. La mayoría pueden taparse con el tapón del extremo por donde se abre. No contienen conservantes, por lo que deben desecharse transcurridas 24 horas.

Multidosis
Son los frascos de un par de centímetros de longitud. La mayoría necesitan se apretados para extraer la gota, pero hay otros que tienen un sistema de pulsado, ya sea en la parte de abajo o a través de dos salientes para colocar los dedos, pudiendo ser interesante para personas con poco pulso. Si disponen de un filtro no contienen conservantes (que es mejor si se usa de forma continuada) y en caso contrario sí tienen conservantes. Es importante tener en cuenta el periodo después de la apertura, que es variable, de 1 a 6 meses.

¿Cómo se echan las gotas?
Instilar colirios es un procedimiento rutinario en las consultas de oftalmología y en los domicilios de muchas personas. Por eso es importante que se haga bien. Personas con ojo seco por blefaritis, fatiga ocular por trabajar con ordenador, ojo rojo por alergias o infecciones… en multitud de supuestos se utilizan.
Cuando termino muchas de mis consultas, acabo recomendado a mis pacientes algún colirio con medicamento o una lágrima artificial. No son pocos los que me dicen que lo ven complicado, les da grima, les tiembla el pulso, tienen miedo, no hay quien les pueda echar la gota…
En el prospecto del colirio se explica cómo hay que hacer, y a veces también figuran un par de dibujos explicativos. A continuación se explican 3 formas que se pueden intentar. Por supuesto esto debe hacerse con las manos limpias y sin tocar nada con la punta del recipiente, para evitar que se contamine.
Fácil
Las personas que tienen miedo a echarse gotas o son incapaces de hacerlo de otra manera, pueden intentar poner varias gotas en la zona del lagrimal, con el ojo cerrado y con la cabeza boca arriba. A continuación habría que abrir el ojo y girar la cabeza hacia el lado de ese ojo. No es lo ideal y se desperdicia producto, pero al menos algo acaba dentro del ojo.
Normal
Otra opción bastante habitual, es ponerse delante de un espejo, con un dedo de la mano no dominante presionar un poco el párpado de abajo para que se evierta (con práctica no hace falta traccionar hacia abajo por lo que no se estira el párpado) y con la mano dominante instilar una gota casi pegada al borde del párpado. Esto es lo que yo hago.
Avanzado
Para los más acostumbrados, aplicarse una gota directamente encima del ojo, mirando hacia arriba con la cabeza echada hacia atrás, no supone problema alguno. No obstante, para las personas que siguen este método, hay colirios que llevan un círculo coloreado central en la boca del bote, que ayuda a calcular mejor y que la gota acabe en el ojo y no en los alrededores.

Maniobra de Zimmerman
Se puede efectuar justo después de instilar el colirio, para optimizar su efecto. No es habitual que se realice, pero para personas con glaucoma que usan betabloqueantes (un medicamento que baja la presión del ojo) es fundamental, pues evita que parte del fármaco pase a la nariz y se absorba por la mucosa nasal, y de ahí pase a la sangre y al resto del cuerpo, pudiendo ocasionar efecto secundarios.
Es simple de realizar: se echa la gota, se cierra el ojo y se presiona sobre la zona del lagrimal durante unos 3 minutos. Al tener el ojo cerrado sin parpadear, el efecto de succión del párpado, que lleva la lágrima de la superficie ocular hasta el conducto lagrimal que acaba en la nariz, no funciona, con lo que permanece más tiempo en el ojo. Y al hacer presión con el dedo, se ocluyen los conductos lagrimales por los que transcurriría el colirio.
Cuando veo que mis pacientes se pueden beneficiar de esta maniobra, se la explico en consulta.
¿Cuánto hay que poner?
Sobre la superficie del ojo, en condiciones normales, hay un volumen de unos 7µl2. Una gota que sale de un frasco o una ampolla, suele ser más que suficiente para llenar este espacio, por lo tanto, con una sola gota llega. No pasa nada por echar un par de gotas, simplemente lo que sobre caerá por las mejillas (y se desperdiciará producto). Si tras poner el colirio se parpadea con mucha fuerza o se empieza a llorar, es posible que se expulse más de lo deseable, por lo que en este caso tendría sentido insistir con una nueva gota.

Si tienes alguna duda, pregunta a quien se preocupa por la salud de tus ojos: el oftalmólogo.
Referencias
- Esteva de Sagrera J. Los colirios desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Medicina e Historia. 2015; 3: 4-25. Disponible en: https://issuu.com/fundacionuriach/docs/m_h_3_2015
- Grupo de trabajo de la Asociación Panamericana de Oftalmología. Película lagrimal. En: Gea Consultoría Editorial. Fundamentos y principios de oftalmología. Vol 2. 2011-2012 ed. Madrid: Elsevier España; 2013. 237
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