Analizando productos: Soft touch eyelash de Dermalisse

¿Qué son los rizadores térmicos?
Generalidades
Antes de decidirse por rizar las pestañas con un rizador térmico, hay que tener en cuenta varias cosas. Si bien es cierto que usados con cuidado y sin abuso no hacen daño, no debería usarse ningún rizador en general si hay algún problema activo en los ojos o una fragilidad en las pestañas, como ocurre en la blefaritis, en algunas enfermedades inmunes o en un proceso de recuperación oncológico. En vez de conseguir potenciar la mirada, se propiciará la pérdida de pestañas y se perderá su función protectora sobre los ojos.
Los rizadores térmicos se basan en el mismo principio que los secadores y planchas para el pelo. Al peinarse con estos productos, se consigue moldear el cabello y que esta forma aguante en el tiempo (variable según el aparato, la técnica y la propia calidad del pelo). Pero los dispositivos destinados a las pestañas no alcanzan la misma temperatura que los del cabello (60-95ºC frente a 150º-200º), por lo que es menos probable dañar unos cilios sanos. Aun así la sensación de calor próximo al ojo no suele resultar agradable y no es un producto recomendado para todos los días.
Tipos
En el mercado existen dos tipos de rizadores térmicos. Los que tienen la misma forma que los rizadores convencionales y los que parecen un peine. Dentro de los últimos, los hay con cerdas cortas y largas (éstos añaden un efecto peinado).

Los de forma convencional se utilizan como habitualmente, tras esperar a que la goma que se calienta alcance la temperatura idónea. Ésta cambia de calor y así se sabe cuándo se debe usar.
Los que son tipo peine requieren de más paciencia, pues hay que dar varias pasadas por grupos de pestañas, de no más de 15 segundos, peinando con movimientos similares a como si aplicáramos una máscara.
Probando el rizador térmico Soft Touch
Análisis
Se trata de un rizador de pestañas tipo peine con cerdas muy cortas y duras, con una resistencia que se calienta con una pila. Su precio no llega a los 20 euros y está disponible en perfumerías. Aunque el empaquetado tiene buen aspecto, el dispositivo en sí es endeble y parece de poca calidad. Si no se abre la tapa con delicadeza se desmonta y a veces hay que apretarlo para que la pila haga buen contacto. Incluye unas instrucciones adecuadas.
Sinceramente recuerda a un producto fabricado en la RPC, como casi todo, pero sin mucho esmero, al que le han pintado el sello de Soft Touch.
En las instrucciones se indica que se calienta en 20 segundos, pero si atendemos al chivato que cambia de color cuando alcanza la temperatura óptima (de rojo a blanco) en realidad son algo más de 2 minutos. No he encontrado la temperatura a la que llega, pero probablemente apenas sobrepase los 40ºC. Posteriormente, aplicarlo de forma correcta lleva entre 8-10 segundos por pasada en cada sección de las pestañas, lo que conlleva unos cuantos minutos de trabajo.
Todas las opiniones de internet que hay sobre el productos son favorables.

Resultados
Me hubiera gustado mostrar fotografías de calidad de antes y después, pero lo cierto es que con la calidad de la que dispongo no se aprecia bien. Existen estudios de comparativa de máscaras de pestañas, de curvatura y alargamiento, que disponen de estándares fotográficos, en los que sí se pueden observar las diferencias, pero este producto ni ninguno parecido los tienen.
He realizado varias pruebas con el dispositivo, siguiendo las instrucciones. El resultado, en mi caso particular, apenas se nota. Si en el otro ojo me peino las pestañas con un cepillo no hay diferencia significativa. Al final, es como peinar las pestañas pero de forma incómoda y lenta. Además, al tener tan poca curva el peine, aplicarlo en la parte más exterior del párpado no es cómodo.
En menos de media hora, si se compara el rizado térmico de este aparato con el simple paso de un cepillo de pestañas, el resultado es el mismo: como si no se hubiera hecho nada. Si justo después de rizar un ojo y peinar el otro, se aplica una sola capa de máscara de pestañas, el resultado es exactamente el mismo.
Conclusión
En mi caso particular una decepción. Lleva tiempo aplicarlo y no hay diferencia significativa con no hacerlo. Lo único positivo es que es muy improbable hacerse daño con el este dispositivo por la baja temperatura.
No lo volvería a comprar y no lo voy a probar en otra persona, pues irá directo a reciclar. ¿Es posible que viniese defectuoso? Lo cierto es que no tengo ganas de comprar otro para comprobarlo. Además, con el precio que tiene debería haber funcionado y ser de mejor calidad (los más caros rondan los 20 euros).

Si tienes alguna duda, pregunta a quien se preocupa por la salud de tus ojos: el oftalmólogo.
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